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28 de julio de 2015

La primera menstruación de mi hija...

¿Recibiste alguna iniciación cuando menstruaste por primera vez? En caso de decir sí, eres afortunada, muchas mujeres vivimos  nuestra primera Luna -Menarquia-  (primera vez que menstruamos) sin mucho más que dinero para comprar las toallas sanitarias que te envuelven en papel o meten en bolsa negra para que nadie se entere, tal vez lágrimas de nuestra madre, tías, abuela, o la persona que estuvo ahí y nos abrazo, sin podernos decir mucho más que, "ya eres una mujercita", "desde ahora ya puedes tener bebés", "ahora te vas a enfermar una vez al mes", "ay mi niña, por qué no te quedaste niña para siempre", "que nadie lo sepa, menos tu papá y/o hermanos", "debes tener cuidado de no mancharte", y la lista puede ser muy larga pero todas las frases con un tono de dolor, de padecer, y falta de información que nos hiciera sentir en paz, con gusto, celebrando mucho menos.

No por que las mujeres que estuvieron ahí sean malvadas y nos hayan querido condenar al dolor, sólo pudieron entregar lo que ellas mismas habían recibido, reproduciendo una educación alejada del instinto, las sensaciones propias del ser mujer, y una "cadena de dolores por el simple hecho de ser mujeres".


Ahora mismo si estás leyendo esto, estás justo parada frente a una revolución que cambiará tu vida, la vida de las mujeres que han estado antes que tú, y de las que están por venir, si eres madre de una niña que en algún momento tendrá su luna, o bien que ya la tuvo o esta por tenerla, puedes primero que nada darte eso que no tuviste y acompañar a tu hija a que viva su MUJER de una forma muy distinta a lo que te mostraron y a lo que tus ancestras han vivido.

Cuando sana una sanamos todas dicen las mujeres sabias, y si hoy te das algo que no recibiste y acompañas a que tu hija se lo de, el dolor será transformado en medicina que curara a las que estuvieron, a las que están y las que estarán.



¿Cómo comenzar?

Date un momento para centrarte unos minutos, a muchas nos funciona prender una vela, prender un incienso del aroma que más nos gusta, poner una música suave que nos relaja, tomar un baño y untar algún aceite rico y darnos un masaje en los pies, en el vientre, en las piernas, en tus pechos, en fin date la oportunidad de soltar las tensiones cotidianas y sólo permítete un espacio de calma.

Tal vez baste con tumbarte un rato y cerrar los ojos, pon tus manos sobre tu vientre, y recuerda, quién estuvo cuando tuviste tu primera menstruación, quién no estuvo, a quién se lo contaste, a quien no se lo contaste, hazte las preguntas necesarias que te permitan conectar con esa doncella que fuiste y que vive dentro de ti, esa mujer que por primera vez vivía la experiencia de menstruar, déjate sentir sin juicios, sin etiquetas, sólo permitiendo que la emoción brote y permitiendo que aquellas emociones que se quedaron sin digerir, sin poder ser expresadas, y que todavía están, fluyan como un río que tiene un cause y no se estanca, respira, toma el aire y déjalo ir como un ejercicio de soltar aquello que requiere ser renovado.



Una vez que sientas que ese río ha retomado su fluidez, que las emociones estancadas se van hacia un lugar de purificación. Pregúntate a ti misma, la de ahora y a aquella doncella dentro de ti, la de hace unos años, cómo te hubiera gustado vivir  esa primera menstruación, quién te hubiera gustado que estuviese, qué te hubiese  gustado que te dijeran, escucha esa guía interna, sabia y gentil que te dice cómo le hubiera gustado vivir ese momento tan importante en tu vida de mujer, en tu vida sexual.


Cuando te escuches,  siente como una madre amorosa y tierna se acerca a ti y te da eso que en su momento no llego, conviértete en tu propia madre amorosa y entrégate aquel regalo que estuvo guardado por tanto tiempo, esas palabras, esa mirada, ese estar que ahora inicia a la doncella que vive en ti, en uno de los eventos más importantes de tu vida. La  primera menstruación sólo ocurre una vez y  es tan única e irrepetible como tu propio nacimiento y si eres madre como el nacimiento de tus hijos.



A continuación propongo unas ceremonias de iniciación, es muy adecuado darte el baño que describo más adelante como parte de tu sanación y celebración de menarquia que no recibiste en su momento, prepara todo siendo tu propia madre amorosa y entrégate el regalo. Puedes hacerlo la primera noche de tu siguiente menstruación, recomiendo que antes de darte el baño te des ese espacio de escucha de tu propia historia en relación con este evento.


¿Deseas celebrar la primera menstruación y no sabes como comenzar?

Hay muchas formas de celebrar la primera menstruación de una mujer, aquí te propongo dos, una que me compartió una hermosa mujer medicina y maestra de la energía femenina Xanatl Barra, está  me resuena mucho por que tengo un especial gusto por la sanación por medio del agua y las flores, otra que me gusta mucho también por que es en círculo de mujeres y el círculo es sanador y bello, festeja la belleza de ser mujeres.

Sin embargo te invito a que las leas y las sientas, que estés en contacto con tu guía interna y permitas que esta te vaya diciendo como hacerlo, que modificar, en fin permite que la creatividad brote y te diga lo mejor para celebrar este momento único de tu hija y de ti como su madre.

También quisiera comentarte que es muy importante reconocer el deseo de tu hija, es decir comentarle estas celebraciones, tal vez hasta compartirle el cambio de paradigma que estamos viviendo al retomar las celebraciones menstruales, y también permitiendo que ella elija que le gustaría, que ella pueda sentir que es parte de, que no sienta que se le esta forzando, por eso es muy importante que si tu como madre nos recibiste una iniciación, antes que cualquier cosa, tu puedas darte a ti misma eso que te hubiera gustado recibir, para que al estar frente a tu hija, puedas acompañarla desde lo que tuviste y no desde lo que te hizo falta.

Celebrar en círculo:

Invita a las mujeres de su vida con quienes desean compartir esta celebración, aquí también pueden invitar varones, el papá de la doncella a la que se le celebrará, hermanos, primos, etc. Es muy importante que la chica a la que se le hará su celebración elija a los invitados, que cada una traiga una vela y flores para la mujer que hoy celebra su primera Luna, ten listo un estambre rojo.


Sentad@s en círculo, hacen un mándala o una  linda figura con las flores en el centro y ponen flores al rededor de la mujer a quien celebran, van prendiendo la vela  de una en una y le comparten su luz, con el estambre van sosteniendo un pedazo de ese estambre y tejen y sostienen cada una su pedazo de la red, conforme van sosteniendo el pedacito de estambre que le corresponde le van regalando unas palabras a la mujer  en menarquia, recomiendo que estas palabras sean palabras llenas de confianza, de amor , de poder, en donde honren la vida de la mujer, por ejemplo si esta una tía presente, puede platicarle la alegría que sintió cuando supo que venia en camino y su mamá estaba embarazada, tal vez otra mujer cuente el primer momento que la cargo cuando era una bebé, otra el día en que la conoció y el regalo que ha sido para su vida haberla conocido, una historia de poder, de luz, de amor que las conecta como mujeres y que les hace especiales en la iniciación lunar de esta doncella que por primera vez recibe la sangre que fluye dentro de ella misma por su matriz y su vagina.


Celebrar con un baño con flores:

Vas a preparar un té en una olla lo más grande posible, o varia ollas si es que en casa no tienes grandes..
Más o menos es un té de unos 15 a 20 litros de agua.
Ingredientes del té: 20 gramos de canela, 500 ml. de miel de abeja y los pétalos de 13 rosas rojas, también puedes poner un poco de manzanilla y flores de caléndula. 

Procedimiento:

Hierve el agua, una vez que ha hervido añade la canela y la miel, revuelve y deja a fuego lento 5 minutos, apaga el fuego y pon los pétalos de las rosas en el té y si has conseguido manzanilla y/o caléndula también ponlas , tapa y deja que repose 5 minutos más.
En el baño donde se hará la celebración puedes poner unas velas, incienso, música que les guste y les permita entrar en calma.

Si tienes tina, pon agua calientita al gusto de la mujer que tomará el baño, y después ve poniendo un poco del té que has preparado, si no tienes tina puedes comprar una de plástico de buen tamaño para el baño, o bien tener una cubeta con agua más fría en donde rebajarás el té que has preparado anteriormente y dar un baño de enjuague,  sólo vertiendo el agua calientita.
La mujer a quien se le celebra la menarquia, entra a la tina ya con el agua previamente atemperada, o bien comienzas a bañarle con el agua que has preparado.


Conforme la bañas, le vas dando palabras de amor, le das la bienvenida a este nuevo ciclo en su vida, le das las gracias por existir, le dices lo bella e importante que es, en fin contacta con tu corazón y deja que las palabras fluyan, juntas pueden cantar y todo lo que deseen hacer en ese momento único, incluso en algún momento puedes entrar a tomar el baño con ella y juntas disfruten de los aromas, de la dulzura y sobre todo de la compañía que se dan.

Insisto en que estas propuestas son sólo algunas, yo me di mi baño de celebración y de autosanación cuando mi hija tenia 2 años y juntas tomamos este rico baño de amor, para mi hija que apenas hablaba era todo un acontecimiento, era un bello juego, aventamos los pétalos al aire, reímos y en algún momento como pudo mi niña me pregunto por que nos bañábamos con flores y recuerdo bien que le dije: " por que hoy muchas mujeres nos hemos sanado, yo te voy a dar este baño y tu se los vas a dar a tus hijas en su momento". Doy tantas gracias a mi maestra Xanatl por que me ha acompañando a ese auto reconocimiento y por que me acompaño a sanar esta parte de mis ciclos como mujer, y con esa misma generosidad que ella lo compartió conmigo, hoy deseo compartirlo contigo.

"Cuando sana una sanamos todas" y es parte de nuestra hermosa labor como mujeres cuidar,, sanar y celebrar a nuestras doncellas no escuchadas, no celebradas, las internas y las que se presentarán en nuestro camino.

 ¡¡¡ Que viva la sangre de vida, que vivan todas las mujeres, que vivan los vientres !!!



Texto escrito por Lila Guerrero
Madre, doula y gestora general de COmadres. 




14 de julio de 2015

Te amo pero te someto... ??? o___O

Llegar a la experiencia materna o paterna, no implica tener todas las herramientas para criar con salud emocional, sobre todo cuando venimos de una educación emocional alejadxs de nuestros deseos, de ser escuchadas y escuchados, cuando se nos mostró que nos amaban pero que para recibir afecto teníamos que darle gusto a los mayores de edad, cuando chantajearon nuestras acciones y por miedo a no ser queridos, nos rendimos, a nuestra propia voluntad, a nuestra necesidad de expresar lo que sentíamos, cuando esa chispa con la que llegamos fue sofocada. 



Es muy duro además darnos cuenta de que quienes debieron acompañarnos a fomentar esa chispa, a no dudar en que merecemos recibir amor y afecto, sin darse cuenta (y me atrevo a decirlo por que aún no conozco a una madre o un padre que en su sano juicio no quiera lo mejor para su hija o hijo) nos dieron un extraño mensaje, te amo pero te someto, te amo pero has lo que yo digo, te amo pero... 

Siendo niñas y niños pequeños creímos que el amor estaba condicionado, que para sentir afecto había que sacrificar nuestros deseos, de expresar, de hacer lo que necesitábamos hacer, y así de generación en generación vamos heredando esta educación emocional, en donde recibir y dar amor esta condicionado por un sin fin de voluntades sacrificadas, de sensaciones reprimidas, y cuando llegamos a la experiencia materna o paterna nos encontramos con mucha represión, dudas, enojos no resueltos, berrinches acumulados, pero ahí esta nuestro pequeño bebé, nena, nena, quienes vienen a reflejarnos eso que fuimos pero también con una puerta que abrirá un sin fin de posibilidades. 

Nos encontramos ante la disyuntiva de repetir lo aprendido o hacer algo distinto, pero no tenemos referentes para lo distinto, no sabemos como hacerlo de otra manera, por que no nos lo mostraron, por que algo nos duele, nos hemos acostumbrado al dolor para continuar la función, pero no es que la lesión haya sanado. 



Cuando todo marcha de "buena manera" no hay problema, la lesión no da lata, pero cuando hay una crisis esa vieja herida vuelve a doler y ha permanecido tanto tiempo que ya no lloramos, más bien nos defendemos ante el miedo de volver a ser heridas o heridos. Pero habría que darnos cuenta, actualizar la información para mirar que quien esta frente a nosotrxs es nuestra hija, nuestro hijo, quien pide sobre todo de nuestra más grande comprensión, esa pequeña niña, niño, bebé no tiene la fuerza para lastimarnos, habría que detenernos antes de reaccionar, respirar un momento y dar el trato que nos gustaría que nos dieran o que nos hubiera gustado que nos dieran en las mismas circunstancias. 



Este no es un ejercicio simple y a la vez lo es, pero requiere de mucha paciencia hacia nosotras y nosotros mismos, requiere también de tener la humildad para pedir ayuda, para poder platicar con otras madres y otros padres sobre estos momentos, para articular eso que nos duele, requiere del tiempo para que podamos encontrar espacios para llorar a esa niña o niño que se siente lastimado dentro de cada uno, y darle la bienvenida de nuevo a nuestras vidas, una bienvenida para que desde su sabiduría nos ayude en esta segunda vuelta de vivir la infancia pero ahora desde una vida adulta. 

Lo duro de intentar no repetir una formula extraña de afecto condicionado, en mi caso ha sido que no se como se hace de otra manera, no tenemos referentes, aceptar que estoy descubriendo otra forma de relacionarme con mi hija ha sido un primer paso, ser paciente conmigo misma, pues no tengo todas las respuestas, aceptar que no por ser la adulta ya lo se hacer, que la maternidad es un campo siempre por descubrir, aceptar que los ritmos para criar en salud emocional no son los ritmos del mundo externo, ni los ritmos de la sociedad, son ritmos íntimos, que se crean cuando permito que mi hija exprese lo que esta sintiendo sin tomarlo personal. 

Me ha servido mucho estar cerca de otras madres, cuestionarme a mi misma con cariño, y afecto, la crianza de nuestros hijos es una oportunidad para desmontar años de sometimiento, de discursos sobre que el amor se condiciona, que siempre gana el más fuerte, nuestros hijos no necesitan que les mostremos nuestra fuerza, nuestros hijos necesitan que les mostremos que estamos a su favor, que siempre estamos de su lado y que hagan lo hagan siempre siempre les vamos a amar, no se trata de amar mucho, se trata de amar bien, con salud, no estamos frente a un contrincante a quien hay que ganarle, pero entiendo que se nos ha enseñado que sólo sobrevive el más fuerte, que se nos ha criado en una sociedad de competencia constante, y que muchas veces sin darnos cuenta estamos ejerciendo nuestra maternidad y paternidad desde la competencia. 

Cuidemos de los chicos con mucho más humildad, con mucho más paciencia, altruismo, cariño, imaginemos como estos seres llegan a nuestras vidas con una chispa interna brillante, ardiente, radiante, lista para ser cuidada, procurada, no dejemos que en medio de querer ganarles su chispa sea sofocada, por que tu vida, la mía y la de todos necesita más seres humanos que compartan su luz, que sepan que merecen ser amados sin condicionamientos, que crean en si mismos tanto que no se avergüencen de compartir su luz con otros seres humanos. 

Hagamos la paz en la intimidad de nuestros hogares, hagamos la paz con nuestras sensaciones, hagamos la paz con la humildad y pidamos ayuda, hagamos la paz con nuestras madres y padres que tampoco supieron como hacerlo diferente,  sólo así podremos sanar eso que duele bien adentro, mientras sigamos resentidos, no podremos avanzar mucho, busquemos espacios para convertir ese resentimiento en aprendizaje, en experiencias para mirar con compasión eso que tanto le duele a la humanidad, una humanidad ávida de cariño. 



Aquí te comparto algunas ligas a textos, terapias, autores, comunidades que me han ayudado a tener soporte, contención y espacios de crecimiento, lugares en donde en conjunto estamos creando los referentes nuevos de criar, en donde no nos sentimos solas ni solos, ante el reto de criar como no nos lo enseñaron. 

- Libro en PDF, Pintará los soles de su camino, de Cristina Romero. 

- Página con artículos de la autora Laura Gutman.

- Comunidad que ofrece talleres y charlas en Disciplina Positiva. 

- Terapia en Presencia Biodinámica. 


Texto escrito por Lila Guerrero
Madre, doula y gestora general de COmadres. 


5 de julio de 2015

No duerme, tira la comida en vez de comer, estoy agotada y me demanda, no me deja ni ir al baño...


Estas son algunas de las experiencias cortas que de mamá a mamá nos compartimos para acompañarnos en esos momento en los que no vemos solución, esos momentos en los que hasta nos cuestionamos si somos "buenas madres", o si lo estamos "haciendo bien". 

Y es que mucha de nuestra auto crítica se basa en temas de perdidas y ganancias, nadie nos dice que ser madres no es algo que se pueda medir y valorar como el trabajo en una oficina, en la empresa, o en los diversos campos en los que nos desarrollamos. Muchas veces y casi siempre con nuestro primer bebé nos sentimos perdidas en momentos de crisis, y eso que hemos logrado caminar en armonía con los tiempos de bebé y los propios se nos olvida y somos bastante duras con nosotras mismas. 

Habría que añadir que muchas no tenemos referencias sobre una maternidad apoderada, intuitiva, mamífera en pocas palabras. Y así solitas nos vamos haciendo un círculo vicioso que no nos permite mucho, ver las opciones, es entonces mamás cuando además de tomar un respiro y poder auto dignificarnos, también habría que buscar un espacio de encuentro con otras madres afines, invertir el tiempo necesario para encontrar ese lugar en el que podamos mirar y escuchar otras maternidades y nos sintamos acompañadas, en donde se de el valor a lo verdaderamente importante que es estar presente para los más pequeños pero también en compañía de madres que nos escuchen y a las cuales escuchar, un espacio de reflexión pero no de juicios ni de dogmas, por que la maternidad no es una receta, es un campo por descubrir siempre, y todas absolutamente todas hacemos lo mejor que podemos en nuestras diversidades. 

Les dejamos aquí cuatro breves experiencias que madres generosas nos han compartido con el puro fin de generar un frasco brillante de opciones que destape la creatividad en cada una, que nos recuerde que las madres sabemos incluso cuando creemos que no sabemos. 

La COmadre Lila


Experiencia compartida 1. 


COmadres, esta noche sólo quiero compartirles que, desde mi experiencia, sí existe algo que funcionaa SIEMPRE:  escuchar nuestro ser interior.  

En COmadres, nos gusta mucho una frase que lo explica súper bien, "la madre es la que mejor sabe sin saber que sabe...".  Con esto quiero decirles que siempre que duden sobre si dar la teta o no, cargar al nene o no, si traerlo a dormir con nosotroas o no, si darle un dulce o no, si permitirle experimentar con la comida y tirarla y apretujarl, cómo manejar los desacuerdos, cómo entender sus necesidades, en cualquier caso, detenerse unos momentos a escucharnos, a ver qué dice el corazón es un tiempo bien invertido.  Ahí dentro están las respuestas. 

Los seres humanos, y en este caso las madres, poseemos la sabiduría de nuestros ancestros.  Información que se ha ido trasmitiendo genéticamente por generaciones, por milenios... y que poseemos todas.  Usémosla, dignifiquemos nuestra maternidad y nuestra feminidad.  Confiar en nuestra propia sabiduría, ése es mi COnsejo de hoy.

Benditas sean, madres-mujeres-diosas.
Maribel, mamá de Luca y co-fundadora de COmadres. 


Arte. Gustav Klimt



Experiencia compartida 2.  

Mientras cocino, hago del baño, me lavo los dientes, etc., Ali se frustra conmigo porque quiere mi atención. Yo le pedía que fuece paciente conmigo y cuando esto no funcionaba yo terminaba frustradisima diciéndole, "Ali, se paciente conmigo!" 

De repente me di cuenta que yo no le puedo enseñar a mi bebé a ser paciente conmigo si yo no soy paciente con el. Así que cambio mi diálogo, en lugar de pedirle que sea paciente conmigo, yo me digo a mi misma, "Yadira, Ali es un bebe, se paciente con el." Así que mientras grita y llora cuando estoy haciendo algo que no puedo dejar, me calmo los nervios pidiéndole a mi niña interna que sea paciente por favor. Al yo calmarme, hay veces que el también como que se calma y decide darme chance de terminar lo que estoy haciendo, pero también pasa que sigue llorando a todo lo que da pero ya no lo siento como una tortura.


Yadira Albarran, mamá de Ali (E.U.A) 

Arte. Katie m. Berggren


Experiencia compartida 3.  


Mi consejo: Criar a un hijo demanda disposición, ánimo, fortaleza, simplemente te pide que des todo tu Ser. Llega a ser extenuante. Por ello las madres debemos cuidar a dónde va nuestra energía. ¿Valdrá la pena malgastarla en rencillas, conflictos, crítica, chismes, envidias? Incluso el discutir algo que consideramos injusto puede dejarnos agotadas. 

Ser madre de Andrea me enseñó que mi energía de mujer es sagrada y valiosísima, que debo cuidarla e invertirla en mi beba, en mi compañero, en mi familia. Claro que "el soltar" es un proceso. La próxima vez que mi pequeñita me necesite a las 3:00a.m. espero tener más paciencia y más disponibilidad.

Oriana Sánchez I. Mamá de Andrea (México)


Arte. Nicole Mizoguchi


Experiencia compartida 4.

Tengo un nuevo truco para dormir a nahuel..y me va sirviendo ya en numerosas ocasiones....es muy gracioso..

El caso es que cuando quiere dormir y no quiere teta y tampoco queire brazos..pues ...sabeis esos cacharros sacamocos..que a mi me dieron y nunca lo he utilizado para los mocos..es un plástico flexible..qeu hace como un vacío..pues con e´l le hago como ventosita en la cara en la frente en los mofetes..despacito..y a mi niño le sirve para relajar su carita....se va relajando tanto que se duerme...
la noche pasada se despertó dos veces llorando muucho y no quería nada...yo ya no sabía que hacer..y al final pensé a ver si me funciona otra vez este truquillo..y pues sí...jaja
quizá a alguna os sirva...

Naia Torres, mamá de Nahuel (España)


Arte. Isabel Jimenez Martin




¿Y tú, tienes alguna experiencia que te haya funcionado en momentos de crisis, de confusión, tal vez algo gracioso que te haya sacado del apuro? 

Ser mamá puede ser toda una experiencia para compartir, nadie sabe si lo que a una le sirvió sea una medicina de alivio para la otra. 

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