Ponte en contacto con COmadres en nuestro correo electrónico

Ponte en contacto con la tribu: tribucomadres@gmail.com

1 de abril de 2016

El nacimiento desde la mirada del bebé.

Texto escrito por Jean Sutton


LOS BEBÉS están a cargo del proceso de nacimiento y dirigen la obra desde la concepción, entonces,  ¿por qué no les preguntamos qué es necesario para un final exitoso?

Para un nacimiento seguro y simple algunas cosas son básicas:

1.- Un bebé en posición óptima

2.- Una madre erguida y en movimiento a lo largo del primer periodo de parto (borramiento y dilatación).

3.-El diagnóstico apropiado del inicio del segundo periodo del trabajo de parto (descenso y salida).

4.-Una madre con una pelvis "abierta", para proveer el máximo espacio utilizable.

5.-Evitar interferencia por parte de quienes lo atienden.

6.-Un "cacher de bebé" detrás de la madre o de rodillas más abajo que ella.

       Existe verdaderamente sólo un ángulo apropiado para nacer. Hasta ahora, el 85% de los bebés la eligen – cabeza abajo con su espalda hacia el frente izquierdo de la madre. Los siguientes bebés tienen más opciones.


        
La segunda opción es cabeza abajo y espalda hacia el frente derecho de la madre. Ésta es menos viable para primerizos debido a la forma de pera que tiene el útero, una característica inclinación hacia la derecha y un giro hacia la izquierda en la base. Con los bebés que siguen el útero tiene más forma de manzana y esto provee mayor espacio.

        Cuando la madre opta por la posición vertical y se mantiene en movimiento, la entrada de su pelvis se amplía. Esto favorece que bebé acomode la parte posterior de su cabeza hacia el frente. Percibir esta presión también ayuda a bebé a efectuar los cambios que necesita. Bebé necesita flexionar la cabecita hacia su pecho, para que el diámetro menor pase por el cuello uterino. El único dolor que debe sentirse es por la expansión el cuellouterino. Mayor dolor siempre nos habla de que algo no está funcionando de manera óptima.


Fase de receso y gratitud (“siesta”)

Las últimas contracciones de la primera parte pueden ser avasalladoras. El cuello se abre al máximo y la cabecita de bebé se avoca hacia la vagina.

       De repente, todo parece llegar a un alto. Madre, bebé y útero necesitan un descanso. Aquí es donde, si se pasa por alto esta fase, el problema puede comenzar. Bebé debe terminar de rotar, colocando ambos hombros frente al pubis de mamá. Si esta parte es ignorada puede tardarse de minutos a horas debido a que la bebé puede permanecer con uno de sus hombros en el borde del cuello uterino sin poder descender. Aunque la madre puje mucho será inútil. Además, los músculos del útero también necesitan cambiar su acción. Hasta este punto han estado acortándose y abriendo el orificio del cuello. Ahora, deben modificarse para el trabajo de expulsión.


Segundo periodo

Si nadie interviene, el bebé nacerá por sus propios esfuerzo y aquellos del útero. Pujar no será necesario. Los nervios controlando esta parte del proceso yacen entre la uretra y la vagina (parte interna del clítoris). Cuando la cabeza de bebé los toca, algo casi increíble sucede. El sacro, parte posterior de la pelvis se mueve hacia atrás, empujando las paredes laterales hacia afuera conforme esto sucede. Esto aumenta el espacio pélvico y el diámetro entre las espinas isquiáticas se incrementa. Los libros de texto establecen que en ese momento existen 16 cms entre la parte anterior y la posterior de la pelvis.

       Al mismo tiempo, usualmente la madre tiene una reacción espectacular: con los brazos hacia arriba, la espalda arqueada, el tronco hacia abajo y las rodillas flexionadas. Necesita un sostén firme de donde tomarse por delante o sentirse apoyada por detrás.

       Lo más importante es que permanezca con las rodillas alejadas de su cuerpo para que la pelvis se mantenga lo más abierta posible.

       Si sus rodillas son levantadas hacia su cuerpo, los hombros del bebé no tendrán espacio para efectuar los movimientos necesarios; la madre puede sentir deseo de pujar, pero éste no será efectivo.

       En cambio, si mantiene su cuerpo hacia adelante, el bebé se recargará en el pubis de la madre, y descenderá rotando sus hombros y deslizando su cuerpo. Cuando nos colocamos frente a la madre, ella innevitablemente mueve su pelvis alejándola de nosotros, empujando al bebé hacia los nervios de pujo. Si una mujer tuviera que dar a luz sola, el bebé nacería por la parte inferior de su abdomen, viendo hacia el suelo.

       Muy pocas madres intentan levantar de inmediato a sus bebés después de nacer. Ellos necesitan drenar los fluídos de sus pulmones antes de respirar por primera vez. Todo este proceso se lleva a cabo en el sistema nervioso autónomo, sin nosotros controlarlo.

       Sin embargo, los seres humanos, como somos, necesitamos hacer algo. ¿Cómo es que no podemos aceptar que un bebé que estuvo dirigiendo la obra por 9 meses va a poder finalizarla? No es la responsabilidad de la madre “hacerlo”, pero sí de ayudar a bebé a lograrlo. La mirada de uno que “se hizo nacer” es fascinante tan sólo a los pocos minutos de nacido.

       De dónde procede la idea del pujo a propósito es un misterio para mi. Cuando empecé a trabajar en las unidades de atención materna, las mujeres no podian pujar aunque quisieran. Estaban sedadas pues a la mayoria se les administraba cloroformo o trileno conforme avanzaba el trabajo de parto. Por lo general, se encontraban dormidas cuando el bebé salía. Por supuesto, se las colocaba acostadas de su lado izquierdo, y la partera o el médico, detrás de ellas, ayudaba a la bebé a salir. La norma eran los partos asistidos.

       Los bebés de las paraplégicas nacen sin ser ayudados. Si ellos pueden hacerlo, ¿por qué no los otros?


       Jean Sutton es madre, abuela y partera cuyos entornos han sido las granjas y la ingeniería. Las observaciones y estudios a lo largo de toda su vida acerca de los procesos del parto normal la condujeron a escribir su libro Comprensión y enseñanza de el posicionamiento óptimo fetal, trabajo pionero en esta àrea, co autora Pauline Scott, ha ayudado a muchas mujeres a gozar del milagro divino de tener un parto directo, sin desviaciones de lo normal.
     
 Birth from Baby's View 
fue publicado en Midwifwery Today,
Verano 2011.
Traducido al castellano por:
Sofía Albanell y Laura CaoRomero: 
http://parteras.org/laura-cao-romero-partera/










17 de diciembre de 2015

La maternidad no es esclavitud



Queridas COmadres, cierro el año con este texto que resume el viaje profundo que emprendí los últimos 12 meses, atravesé por una depresión profunda que me dio la oportunidad de conocerme mejor, de revisar mis prioridades, y de recordar aquello que llena de alegría y cariño mi vida, pero sobre todo me regalo algo invaluable: me devolvió a mi misma.

Comparto con amor este breve texto con el intento de la compañía, de que ponga en palabras lo que muchas veces no se nombra, por que decir que una no se siente bien siempre y que aveces ser madres, pareja de alguien, trabajadoras y todos los roles que nos tocan, nos pesa, que una se siente rebasada, perdida y sin ganas de quedar bien con nadie, por que decir que nos extrañamos y que no nos encontramos no siempre se dice por no decir no se nos permite decirlo, yo le pongo palabras por que no me quiero sentir sola y por que si algo me gusta es mostrarme como soy , con lo que soy y sin falsedades, por que a las madres nos hace bien la honestidad, y dejar de crear falsos mitos de que las madres somos incansables , todas poderosas y eternamente felices, las madres somos seres humanas y ese lugar hay que tomarlo nosotras mismas, demitificando la maternidad y poniendo palabras a TODO lo que sentimos y somos.
La COmadre Lila



Hace unos meses me encontraba pasando por un momento que estaba siendo duro de asimilar, muchas cosas pasando, otras detenidas y con pocas fuerzas de tomar acción, algo dentro me pedía parar, hacer pausa a casi todo, pues el día a día seguía ocurriendo, despertar, atender a mi familia, estar lo más presente posible con mi hija, tomar el auto, hacer las compras, pero en medio de esas actividades no me quedaba mucha energía ni inspiración para hacer más.

Me detuve entonces, deje de escribir en el blog, en la fan page de COmadres, pararon las grabaciones del proyecto COmadresTV, canalice casi todas mis consultas de doula a otras colegas, y me quede con lo mínimo, con lo que me daba para seguir haciendo inspirada aún. 

Ahí en el patio de la casa sintiendo una cascada de emociones, sintiendo como la vida con todo su poder actuaba en una transformación profunda, y como ante esa potencia de la vida de pronto yo no lograba sentir esa misma potencia dentro, comencé a acompañarme, sin exigirme mucho más que estar conmigo, y vaya tarea la de no exigirme más, la de parar el galope del caballo para estar en una imagen más como la de una semilla, que sólo permanece bajo la tierra hasta hincharse lo suficiente para romperse y convertirse en nuevo brote. Empaparme de confianza hasta sentir el impulso para moverme de nuevo... 








Maternar a mi hija entonces me recordó la esencia de estar aquí, en esta Tierra, en esta experiencia humana, escribiendo en este blog, acompañando a las madres en sus maternidades y a las mujeres en sus feminidades. Pues en medio del hacer y del deber ser muchas veces me he perdido, y es que nos dicen muchas veces que si atendemos nuestras necesidades dejaremos de atender las de nuestrxs hijxs, o viceversa que si atendemos las necesidades de nuestrxs hijxs, las nuestras quedarán ahogadas en la nada, como olvidadas. 

Pero nadie o muy pocos han hablado de la importancia de escucharnos y obedecernos, de la importancia de detenernos, respirar y comenzar de nuevo para ir a favor de nosotras mismas. Y ahí en ese acompañarnos, como a ese bebé o niñx que la vida nos ha confiado en el cuerpo de nuestros hijxs, escuchar a nuestro niño o niña interna, no huir de sus llantos, no huir de la necesidad de compañía de nosotras mismas, si "acompañar" nos esta agotando quizá habría que detenernos a preguntarnos si nos estamos haciendo falta, si nos estamos necesitando. 



Y entonces pude hacer la PAZ, conmigo misma, con mi proceso, y con los juicios que me estaba imponiendo de si por cuidarme estaba dejando de cuidar a mi hija, fue cuando me di cuenta de que el cuidado de mi misma es de vital importancia, que mi hija no necesitaba una madre alejada de sus necesidades de cuidado y auto amor, que si seguía  evadiendo mis necesidades, estaba mostrando con el ejemplo el auto abandono, a mi hija le hace mejor una madre que se escucha, se ama y que mi niña interna no esta emberrinchada por no escuchar mi necesidad de consuelo y descanso. 

Cuando hice la paz con lo que estaba sintiendo, pude entonces explicarle con palabras simples a mi hija lo que me estaba pasando, incluso pude decirle que había cosas que no me sentía lista para comunicarle con palabras, que estaba regresando a mi, para no seguir sumando abandono en nuestras vidas. Puedo ver con mayor claridad el extraño mensaje que se ha impuesto a la maternidad, algo así como que la maternidad es alejarnos de nosotras mismas, es acallar la voz de nuestro interior, la de nuestra mujer y niña interna. Pues desde que el viaje comienza, la voz de los médicos, de las terceras personas resuena con un peso muy fuerte, y claro que cuando llega bebé a nuestro brazos nos sentimos perdidas ante las necesidades de nuestro bebé, las voces externas por muy "expertas" que sean, el deber ser, y ahí abajito la voz de nuestra mujer y nuestra niña interna sin mucha potencia para ser escuchadas.

Esta maternidad que vivo, la que yo siento encarnar, y la que veo en la  mirada de mi hija, me ha recordado que si no escucho la sabia voz de mi mujer y niña interna, ambas nos sentimos perdidas, que la maternidad tiene el potencial de las posibilidades; de recordar quien soy yo, en mi verdad más profunda y llena de cariño. Que si de verdad mi más grande deseo es no seguir sumando violencia y abandono a nuestras vidas, abandonarme por no abandonar a mi hija no es la combinación congruente. 

Alejarme de mi sin darme cuenta, ir en contra de mi por que es lo que aprendí y creer que aún así puedo maternar con presencia a mi hija ha sido una ilusión, volverme a mirar, escucharme y desde esa sabiduría pedir la ayuda necesaria para mi y para nosotras ha sido una gran enseñanza del poderoso poder de mi maternidad, atreverme a darme cuenta cual es mi maternidad y no la construida por una sociedad alejada de si misma, es la tarea que atiendo a vivir con paciencia día a día. 

Creo que las madres merecemos saber que la maternidad es acompañar a las hijas y los hijos, pero sin abandonar la mujer que somos y que no dejaremos de ser, que la maternidad no es esclavitud, que necesitamos criar una humanidad llena de cariño, pero libre, incluso libre de lo que nos han dicho que significa ser madre, por que esta humanidad no necesita más mujeres abnegadas, que se sienten culpables, avergonzadas de su cuerpo y que niegan sus deseos, las madres necesitamos liberarnos del sufrimiento que le han impuesto a nuestra labor, y que lxs hijxs nos miren libres y amándonos constantemente, por que somos la primera relación que ellos entablan con el mundo, por que somos las primeras maestras de la humanidad, y el cariño y la libertad es urgente. 



Queremos un mundo distinto, pues es momento que las mujeres y las madres recordemos el amor a una misma.

Este texto es una dedicatoria de amor y una liberación a mi madre, a mi 
abuela y  a las abuelas de mi hija, por que ellas, yo, mi hija y las hijas de mis hijas merecemos una maternidad en donde no seamos esclavas de nada ni de nadie. 
La COmadre Lila





 
Lila Guerrero
Madre, doula y gestora general de COmadres.
Sesiones personalizadas de acompañamiento posparto.
Contacto: lilaromeroguerrero@gmail.com 






17 de noviembre de 2015

Los niños NO necesitan aprender.

Los niños no necesitan “aprender” a ser niños, ellos ya SON, en cambio los adultos necesitamos dejar de intentar que los niños se comporten como adultos. 



Los seres humanos hemos llegado a adultos alejados de mostrar como de verdad nos estamos sintiendo, nos sentimos culpables mostrando ciertas emociones que "no están permitidas socialmente,"  nos sentimos de un modo, pensamos que sentirse así "no esta bien” y decimos y nos mostramos de otro. 



En una lucha constante con como nos sentimos, en una lucha constante con nosotros mismos, y entonces cuando devenimos padres y madres nos cuesta tanto abrazar el hecho de que nuestras hijas e hijos muestren que se sienten como se están sintiendo, pues eso que ellas y ellos sienten nos detona sensaciones también, y queremos pararles, con la idea de que es por su bien, pero en realidad es por nosotros, es por que no queremos sentirnos, por que nos han dicho que esta mal, que no es debido, y con esa educación sin darnos cuenta heredamos ese pleito personal al otro.


Es muy claro cuando un niño se cae y los adultos queremos que pare de llorar, le decimos “no paso nada”, “ya, deja de llorar”, pero si pasó, se golpeo, tal vez físicamente no fue tan doloroso, pero eso no implica que “no pasó nada”, pasó y pasó mucho, las sensaciones del niño nos detonan emociones/sensaciones, pues queremos que ese niño "esté bien", pero al negar lo que pasó no estamos ayudando, nosotros los adultos hubiéramos querido "que no le pasará nada", que no se lastimara , cuando queremos negar lo que ha sucedido NO estamos protegiendo al niño, estamos protegiéndonos a nosotros mismos de sentirnos así como nos estamos sintiendo ante la situación.


Y crecemos con esas memorias, de que si nos pasa algo, en realidad no pasa nada, nos vamos alejando de nuestras sensaciones, minimizando lo que sentimos, nuestro cuerpo se siente de un modo y nuestra cabeza dice que debemos sentirnos de otro.


Pero es paradójico, pues la vida no es así, la vida no es en el no pasa nada, la vida es movimiento y constantemente esta pasando mucho, pero no estamos acostumbrados a que pase, nos educan para que la vida sea una monotonía, una serie de rutinas que cuando se salen de lo que “tenemos bajo control”, nos desbordan o nos paralizan, por que no sabemos lidiar con todo lo que sentimos, por que desde niños nos dijeron que no pasaba nada, por que desde niños nos alejaron de estar cerca, y de la cercanía del acomoñamiento de otros, sin embargo si podemos permitirnos sentir, tenemos la posibilidad de volver a acercarnos, de volver a nosotros mismos. 





Cuando somos madres y padres tenemos la gran oportunidad de modificar esa educación y aprender de nuevo a estar cerca, cerca de nosotros mismos, de nuestras sensaciones corporales, cerca de los cuerpos de los hijos y cerca de sus emociones, cómo, acompañándoles, no forzando a que sientan y sean algo que no son,permitiéndonos que también las sensaciones de los hijos nos muestren el camino de la libertad de sentirnos como nos sentimos.



Cuando dejamos de intentar que los niños se comporten como los adultos que nos enseñaron a ser, madres y padres nos abrimos a un campo abierto para reencontrarnos con nuestra esencia más pura y salvaje, la cercanía con lo que sentimos, cuando nos acompañamos en nuestras bastas y diversas emociones estamos regresando a una congruencia desaprendida, la congruencia de no luchar con nosotros mismos y por lo tanto paramos la lucha con los otros, con los hijos, y entonces podemos comenzar a recordar para que hemos venido a esta tierra, para que somos seres humanos que SIENTEN con todo el cuerpo , estamos aquí para vivir y acompañarnos unos a otros a vivir, hagamos de la compañía la razón para estar aquí, compartiendo un planeta.


Estamos en este planeta, viviendo una experiencia en un cuerpo, las sensaciones son lo que teje nuestra vida, y vamos creciendo alejados de lo que sentimos,  y así vamos “viviendo" en la extraña enseñanza de alejarnos de nuestras sensaciones, negandonos la cercanía con nosotros mismos y con los otros, por que estar cerca implica SENTIR y en la sociedad como la hemos construido para "estar bien" la vida tiene que ocurrir en un "no pasa nada" y para ello hay que estar adormecidos, separarnos de nuestra naturaleza más primaria:  SENTIR.


Para qué tenemos una vida, un cuerpo, con un potencial inagotable para sentir, para qué compartimos un planeta con otros seres humanos con toda esa potencia también, si no es para sentir y hacernos compañía sintiendo.

Los seres humanos necesitamos volver a encontrarnos, a nosotros mismos y al otro, para encontrarnos es necesario volver a  SENTIR-NOS, MIRAR-NOS  a los ojos y eso implica estar con el corazón a la misma altura, abrirnos a parar la lucha con nuestra naturaleza que es sentir, y entonces VIVIR Y PERMITIR QUE EL OTRO VIVA.


Madres y padres tenemos la oportunidad de vivirnos aprendiendo a desaprender a lado de los seres más naturales y salvajes que están a lado nuestro, nuestros hijos e hijas.


Te atreves?

No, no tenemos referentes externos, el único referente eres tu misma, tu mismo, pero si hay compañeros de viaje, esos ojos que te miran y no juzgan si eres buen padre o madre, esos cuerpos que nos toman de la mano con toda la confianza de que somos sus compañeras y compañeros, ellos no dudan, ellos confían, los niños no necesitan aprender a ser niños ni adultos, ellos SON y nos han venido a recordar como SER SERES HUMANOS.




Texto escrito por Lila Guerrero
Madre, doula y gestora general de COmadres. 













Agradezco profundamente la compañía de Carles Company en este recordar que la vida es puro movimiento, es puro sentir, puedes conectar con Carles y su acompañamiento en: La bendición de la inseguridad

Y con su continuidad de esta práctica en México en: presenciabiodinamica.mx

Tal vez también te interese

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...