Te amo pero te someto... ??? o___O

Llegar a la experiencia materna o paterna, no implica tener todas las herramientas para criar con salud emocional, sobre todo cuando venimos de una educación emocional alejadxs de nuestros deseos, de ser escuchadas y escuchados, cuando se nos mostró que nos amaban pero que para recibir afecto teníamos que darle gusto a los mayores de edad, cuando chantajearon nuestras acciones y por miedo a no ser queridos, nos rendimos, a nuestra propia voluntad, a nuestra necesidad de expresar lo que sentíamos, cuando esa chispa con la que llegamos fue sofocada. 



Es muy duro además darnos cuenta de que quienes debieron acompañarnos a fomentar esa chispa, a no dudar en que merecemos recibir amor y afecto, sin darse cuenta (y me atrevo a decirlo por que aún no conozco a una madre o un padre que en su sano juicio no quiera lo mejor para su hija o hijo) nos dieron un extraño mensaje, te amo pero te someto, te amo pero has lo que yo digo, te amo pero... 

Siendo niñas y niños pequeños creímos que el amor estaba condicionado, que para sentir afecto había que sacrificar nuestros deseos, de expresar, de hacer lo que necesitábamos hacer, y así de generación en generación vamos heredando esta educación emocional, en donde recibir y dar amor esta condicionado por un sin fin de voluntades sacrificadas, de sensaciones reprimidas, y cuando llegamos a la experiencia materna o paterna nos encontramos con mucha represión, dudas, enojos no resueltos, berrinches acumulados, pero ahí esta nuestro pequeño bebé, nena, nena, quienes vienen a reflejarnos eso que fuimos pero también con una puerta que abrirá un sin fin de posibilidades. 

Nos encontramos ante la disyuntiva de repetir lo aprendido o hacer algo distinto, pero no tenemos referentes para lo distinto, no sabemos como hacerlo de otra manera, por que no nos lo mostraron, por que algo nos duele, nos hemos acostumbrado al dolor para continuar la función, pero no es que la lesión haya sanado. 



Cuando todo marcha de "buena manera" no hay problema, la lesión no da lata, pero cuando hay una crisis esa vieja herida vuelve a doler y ha permanecido tanto tiempo que ya no lloramos, más bien nos defendemos ante el miedo de volver a ser heridas o heridos. Pero habría que darnos cuenta, actualizar la información para mirar que quien esta frente a nosotrxs es nuestra hija, nuestro hijo, quien pide sobre todo de nuestra más grande comprensión, esa pequeña niña, niño, bebé no tiene la fuerza para lastimarnos, habría que detenernos antes de reaccionar, respirar un momento y dar el trato que nos gustaría que nos dieran o que nos hubiera gustado que nos dieran en las mismas circunstancias. 



Este no es un ejercicio simple y a la vez lo es, pero requiere de mucha paciencia hacia nosotras y nosotros mismos, requiere también de tener la humildad para pedir ayuda, para poder platicar con otras madres y otros padres sobre estos momentos, para articular eso que nos duele, requiere del tiempo para que podamos encontrar espacios para llorar a esa niña o niño que se siente lastimado dentro de cada uno, y darle la bienvenida de nuevo a nuestras vidas, una bienvenida para que desde su sabiduría nos ayude en esta segunda vuelta de vivir la infancia pero ahora desde una vida adulta. 

Lo duro de intentar no repetir una formula extraña de afecto condicionado, en mi caso ha sido que no se como se hace de otra manera, no tenemos referentes, aceptar que estoy descubriendo otra forma de relacionarme con mi hija ha sido un primer paso, ser paciente conmigo misma, pues no tengo todas las respuestas, aceptar que no por ser la adulta ya lo se hacer, que la maternidad es un campo siempre por descubrir, aceptar que los ritmos para criar en salud emocional no son los ritmos del mundo externo, ni los ritmos de la sociedad, son ritmos íntimos, que se crean cuando permito que mi hija exprese lo que esta sintiendo sin tomarlo personal. 

Me ha servido mucho estar cerca de otras madres, cuestionarme a mi misma con cariño, y afecto, la crianza de nuestros hijos es una oportunidad para desmontar años de sometimiento, de discursos sobre que el amor se condiciona, que siempre gana el más fuerte, nuestros hijos no necesitan que les mostremos nuestra fuerza, nuestros hijos necesitan que les mostremos que estamos a su favor, que siempre estamos de su lado y que hagan lo hagan siempre siempre les vamos a amar, no se trata de amar mucho, se trata de amar bien, con salud, no estamos frente a un contrincante a quien hay que ganarle, pero entiendo que se nos ha enseñado que sólo sobrevive el más fuerte, que se nos ha criado en una sociedad de competencia constante, y que muchas veces sin darnos cuenta estamos ejerciendo nuestra maternidad y paternidad desde la competencia. 

Cuidemos de los chicos con mucho más humildad, con mucho más paciencia, altruismo, cariño, imaginemos como estos seres llegan a nuestras vidas con una chispa interna brillante, ardiente, radiante, lista para ser cuidada, procurada, no dejemos que en medio de querer ganarles su chispa sea sofocada, por que tu vida, la mía y la de todos necesita más seres humanos que compartan su luz, que sepan que merecen ser amados sin condicionamientos, que crean en si mismos tanto que no se avergüencen de compartir su luz con otros seres humanos. 

Hagamos la paz en la intimidad de nuestros hogares, hagamos la paz con nuestras sensaciones, hagamos la paz con la humildad y pidamos ayuda, hagamos la paz con nuestras madres y padres que tampoco supieron como hacerlo diferente,  sólo así podremos sanar eso que duele bien adentro, mientras sigamos resentidos, no podremos avanzar mucho, busquemos espacios para convertir ese resentimiento en aprendizaje, en experiencias para mirar con compasión eso que tanto le duele a la humanidad, una humanidad ávida de cariño. 



Aquí te comparto algunas ligas a textos, terapias, autores, comunidades que me han ayudado a tener soporte, contención y espacios de crecimiento, lugares en donde en conjunto estamos creando los referentes nuevos de criar, en donde no nos sentimos solas ni solos, ante el reto de criar como no nos lo enseñaron. 

- Libro en PDF, Pintará los soles de su camino, de Cristina Romero. 

- Página con artículos de la autora Laura Gutman.

- Comunidad que ofrece talleres y charlas en Disciplina Positiva. 

- Terapia en Presencia Biodinámica. 


Texto escrito por Lila Guerrero
Madre, doula y gestora general de COmadres. 


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